En el aniversario del asesinato de Blas Infante

Blas Infante Pérez (Casares, 1885 – Carretera de Sevilla a Carmona, 1936) constituye un referente ideológico, político y personal que los andaluces no debemos desdeñar en tiempos de dudas, preguntas y escasas soluciones a la difícil situación que padecemos y que se manifiesta, aparentemente, crónica e insoluble en el actual marco de relaciones entre Andalucía y el Estado Español. 

blas infanteBlas Infante era hijo y nieto de una familia burguesa acomodada venida a menos a causa de la crisis del 98 del malagueño pueblo de Casares. Desde el propio agro andaluz pudo observar desde niño la injusticia imperante en su tierra, las abrumadoras desigualdades sociales y el injusto sistema político que condenaba al ostracismo y a la miseria a los desfavorecidos. Desde esa perspectiva, y tras tener que abandonar el instituto privado en el que estudiaba el bachillerato, Infante comienza su incansable peregrinar por la geografía andaluza y de más allá de su tierra. De Málaga a Cabra, para acudir a los exámenes de bachiller; de allí a Granada, donde cursará la carrera de Derecho como alumno libre y donde encontrará la amistad del granadino Alberto Álvarez de Cienfuegos que compartirá con él ideales en la Asamblea Andalucista de Córdoba de 1919. Tras finalizar sus estudios, aprobará las oposiciones de notaría y ejercerá en Cantillana (Sevilla), Isla Cristina (Huelva) y Coria del Río (Sevilla).

Ideológicamente el pensamiento de Infante irá definiéndose, siempre desde una base social innegable. Partiendo de la tradición federalista de Proudhon y Pi i Margall ( y de la Constitución Federal Andaluza de Antequera de 1873) contando con las influencias regeneracionistas de Costa, en cuanto al restablecimiento de unos valores morales y sociales perdidos; pasando por el georgismo y el estudio del socialismo, con el afán de buscar la manera de solventar el problema del reparto de tierras en Andalucía; hasta el krausismo como base filosófica- educativa en una sociedad mayoritariamente conformada por mujeres y hombres sin alfabetizar.

En cuanto a sus actividad política, procurará escapar de la participación permanente en la política institucional, para intervenir en ella cuando los intereses lo determinen y siempre se negará a que “su andalucismo” se integre en un partido, lo que no le impedirá concurrir (en más de una ocasión y de la mano de los republicanos federales) a las elecciones siendo siempre defraudado en sus expectativas.

Con todo el bagaje anterior, Infante irá desarrollando una titánica obra de construcción del andalucismo. La presentación de su obra El Ideal Andaluz (1915) significa el esbozo de un programa que partiendo de unos presupuestos ideológicos define metas y objetivos en la tarea emprendida. La Asamblea de Ronda de 1918, el congreso de Córdoba de 1919 y la constitución de los Centros Andaluces (que serían suprimidos durante la dictadura de Primo de Rivera), enterrarán al regionalismo andaluz para hacer aparecer el andalucismo como ideología e instrumento político para conseguir una autonomía administrativa y económica para Andalucía, objeto recuperado por la asamblea de Córdoba de 1933 que redactaría un proyecto de bases para el estatuto andaluz.

Junto a todo lo demás, una cultura vastísma hará de Infante historiador, antropólogo, musicólogo, escritor y periodista. Y todo ello convertirá a Blas Infante en el máximo ideólogo el andalucismo en todas sus vertientes: regionalista, federalista y nacionalista. Hoy, cuando se cumplen los ochenta años de su asesinato, la realidad andaluza se nos presenta sometida a un centralismo innegable que no ha sabido ni querido solucionar el Estatuto de Autonomía ni los nuevos caciques que gobiernan nuestra tierra y que en poco difieren, en cuanto a prácticas y decisiones políticas, a los que tuvo que enfrentar el “Padre de la Patria Andaluza”: Andalucía no tiene una autonomía administrativa ni económica real y su servidumbre y supeditación a las políticas del Estado Español conforman la piedra angular de la cárcel donde cumple la condena del atraso, el paro y a la injusticia económica institucionalizada. Andalucía no es pobre, Andalucía está siendo empobrecida porque la estructura capitalista española ha creado un papel subsidiario para nuestra tierra, en el que la oligarquía andaluza vinculada a los intereses del Estado Español, consigue numerosos beneficios sin repercutir en su economía.

Desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT) de Granada nos ha parecido indispensable rememorar la figura emblemática de Infante, presa del desconocimiento y el olvido interesado de algunos, en el octogésimo aniversario de su asesinato y cuando acaban de cumplirse los cuarenta años de la constitución del SOC (ahora SAT) como organización genuinamente obrera y andaluza.

Desde nuestra Andalucía, la real, la que se enfrenta a la “Andalucía inventada” que nos venden los mass media y los políticos profesionales; debemos continuar la tarea de recuperar nuestra real autonomía: la que nos permita disponer de nuestros recursos, la que nos lleve a gobernarnos y a administrarnos sin las injerencias de otros intereses que no sean los nuestros propios.

“declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a los individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la libertad; de ese Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros” (Manifiesto de la Nacionalidad, 1919).

Vivimos y seguiremos viviendo tiempos difíciles en tanto en cuanto no sepamos plantar cara al modelo económico que se nos impone desde Bruselas, Madrid y el Palacio de San Telmo. Pan, Trabajo, Techo y Dignidad constituyen las ideas fuerza de nuestra lucha sin cuartel contra la injusticia y el despotismo que padecemos.

En las horas graves que estamos viviendo, pero siempre desde la esperanza que nos otorga saber que con nuestra lucha y acción decidida seremos capaces de lo que queramos en pos de nuestra definitiva liberación, no podemos olvidar a un desaparecido, aun hombre asesinado a causa de sus ideas y enterrado en una fosa común, en una cuneta más de las miles que existen en Andalucía: Blas Infante Pérez.

Que la tierra, con su levedad, le compense los padecimientos sufridos en su lucha denodada por la liberación de Andalucía.

Paco Cabello, portavoz Territorial del SAT de Granada

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